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En octubre de 2018, un niño de siete años fue diagnosticado erróneamente con linfoma de Hodgkin en un centro hospitalario de Asturias. En realidad, solo tenía una dolencia de garganta. A raíz de este error, el pequeño fue sometido a un ensayo clínico invasivo e inhabilitante propio de la quimioterapia durante 15 meses en dos hospitales de Madrid y Zaragoza.

Condena y compensación

El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ha confirmado que el diagnóstico erróneo fue la causa de este sufrimiento innecesario. Como resultado, la Consejería de Salud del Principado ha sido condenada a pagar una indemnización de 20.000 euros a los padres del menor. De esta cantidad, 14.000 euros corresponden a daños morales y 6.000 euros a los gastos derivados de las visitas a los hospitales de Madrid, Zaragoza y Barcelona en busca de un diagnóstico adecuado.

El largo camino hacia el diagnóstico correcto

Todo comenzó cuando el niño acudió a su centro de salud con una inflamación de las amígdalas y un crecimiento anómalo del ganglio cervical. A pesar de que las analíticas no mostraron nada anómalo, el niño comenzó a tener dificultades respiratorias y dolores. Fue entonces cuando sus padres decidieron buscar una segunda opinión médica.

Tras varias consultas y pruebas, finalmente se llegó al diagnóstico de linfoma de Hodgkin y se inició el tratamiento de quimioterapia. Sin embargo, los informes de dos hospitales de Madrid y Zaragoza cuestionaron este diagnóstico, lo que llevó a la suspensión del tratamiento. Finalmente, un hospital de Barcelona confirmó que el niño no tenía signos de malignidad y se descartó por completo el linfoma de Hodgkin.

La lucha por la responsabilidad patrimonial

Los padres del menor decidieron emprender acciones legales para exigir la responsabilidad patrimonial de la Consejería de Salud del Principado de Asturias por el error diagnóstico y el tratamiento indebido. A pesar de que la sanidad pública defendió la labor de los médicos, el tribunal reconoció que el tratamiento de quimioterapia fue desproporcionado e inadecuado.

Conclusiones y compensación

Si bien el tribunal rebajó la indemnización solicitada por los padres, considerando que no se ha demostrado un impacto psicológico o traumático en la familia, la condena y compensación económica son un reconocimiento del error médico y el sufrimiento innecesario al que fue sometido el niño.

Esta historia nos recuerda la importancia de un diagnóstico adecuado y la responsabilidad de los profesionales de la salud en brindar atención médica de calidad. Esperemos que este caso sirva como lección y se tomen medidas para evitar que situaciones como esta se repitan en el futuro.

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