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El cerebro, un órgano vulnerable al calor

El exceso de calor puede tener un impacto negativo en el funcionamiento del cerebro. Las altas temperaturas pueden alterar las funciones cerebrales, como la memoria y el razonamiento. Según el doctor Ernesto Orozco Sevilla, especialista en Neurología y Neurofisiología, "las altas temperaturas pueden influir en el comportamiento de las células del sistema nervioso central, ralentizando su ritmo". Esto puede llevar a cambios en la memoria a corto plazo y en el razonamiento cuando la temperatura corporal supera los 38,8 grados. Además, temperaturas por encima de los 40 grados pueden causar cambios estructurales en las neuronas, lo que puede resultar en daño cerebral irreversible.

Enfermedades neurológicas y vulnerabilidad al calor

Las personas con enfermedades neurológicas, como Parkinson o demencia, son especialmente vulnerables a los cambios térmicos. Además, ciertos medicamentos pueden interferir en la respuesta fisiológica a la deshidratación, lo que aumenta el riesgo para el cerebro. La deshidratación puede alterar la actividad neuronal y provocar problemas a múltiples niveles.

Golpe de calor: síntomas y cómo actuar

El golpe de calor es una de las consecuencias más graves de las altas temperaturas. Se produce cuando la temperatura corporal aumenta rápidamente y el cuerpo no puede enfriarse por sí solo. Los síntomas incluyen sed intensa, dolor de cabeza, mareos, náuseas, piel enrojecida y caliente, aumento del pulso, calambres y cambio brusco de temperatura. El golpe de calor puede llevar a convulsiones, desorientación y pérdida del conocimiento. Ante estos síntomas, es vital actuar rápidamente para evitar el colapso, proporcionando sombra, agua en pequeños sorbos y tratando de bajar la temperatura.

Agotamiento por calor: qué es y cómo prevenirlo

El agotamiento por calor se produce cuando hay una disminución de agua y sal en el cuerpo. A diferencia del golpe de calor, la temperatura corporal puede mantenerse normal. Los síntomas incluyen sed intensa, debilidad, ansiedad, vértigo, mareos, dolor de cabeza y problemas de concentración. Para prevenir el agotamiento por calor, es importante mantenerse hidratado y evitar la exposición prolongada al sol.

Conducir en verano: precauciones necesarias

El calor puede afectar la conducción, provocando fatiga, cansancio, sueño, irritabilidad, menor concentración y disminución de la atención. Para prevenir estos efectos, es recomendable salir a conducir en las primeras horas de la mañana o al final de la tarde, hacer paradas cada dos horas o cada 200 kilómetros para descansar y estirarse, llevar bebidas en el coche y mantener el aire acondicionado a una temperatura adecuada.

Dificultad para dormir con el calor

Las altas temperaturas en las noches de verano pueden dificultar el sueño. Para evitarlo, se recomienda bajar la temperatura corporal antes de acostarse, tomando una ducha templada y permitiendo que el cuerpo se seque al aire. Esto ayudará a que la temperatura corporal disminuya y facilite el sueño.

Varices y dolor de piernas en verano

El calor puede empeorar los síntomas de las varices, como la pesadez, el dolor y los tobillos inflamados. El aumento de la temperatura y la humedad ambiental pueden causar una mayor dilatación de las venas, lo que resulta en la inflamación de las piernas. Para aliviar los síntomas, se recomienda evitar la exposición prolongada al sol, caminar por la orilla de la playa o en piscinas poco profundas para estimular la circulación, y aplicar compresas frías o cremas de efecto frío.

Precauciones para embarazadas en verano

El calor puede tener efectos negativos en las mujeres embarazadas, como la hipotensión, la deshidratación, los problemas para dormir y la retención de líquidos. Se recomienda evitar la exposición al sol durante las horas más calurosas del día, mantenerse hidratada, mantener una temperatura adecuada en la habitación para dormir y elevar las piernas para aliviar la hinchazón.

Cuidado con los diuréticos en altas temperaturas

Si tomas diuréticos, es importante tener cuidado con las altas temperaturas. Estos medicamentos pueden empeorar los efectos adversos del calor, como el agotamiento, el golpe de calor y la deshidratación. Se recomienda aumentar la ingesta de líquidos y seguir las recomendaciones médicas.

En conclusión, el calor puede tener efectos negativos en nuestro organismo, desde alteraciones cerebrales hasta problemas de sueño, varices y complicaciones en el embarazo. Es importante tomar precauciones y seguir las pautas de hidratación y protección adecuadas para evitar estas consecuencias. ¡No dejes que el calor te afecte, protégete y disfruta del verano de manera segura!

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