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La lumbalgia es un dolor localizado en la parte inferior de la espalda, que puede o no irradiarse hacia los glúteos o los muslos. Es una patología extremadamente frecuente en nuestra sociedad, afectando al 60%-80% de las personas en algún momento de sus vidas. Además, es una de las principales causas de baja laboral en España.

Tipos de lumbalgia y sus características

Lumbalgia aguda, lumbago o lumbalgia simple

Este tipo de lumbalgia se caracteriza por un dolor repentino en la zona lumbar. Puede ser de origen mecánico, es decir, empeorar con el movimiento y mejorar con el reposo, o no mecánico, apuntando a una causa externa a la columna. Este tipo de lumbalgia es muy común debido a los malos hábitos posturales en la vida diaria y en el trabajo.

Lumbalgia crónica o lumbalgia aguda recidivante

La lumbalgia crónica se refiere a un dolor continuo o intermitente en la zona lumbar, que dura más de 30 días. Puede empeorar en ciertas posiciones o actividades y suele manifestarse como un dolor difuso y vago en la región lumbosacra. A diferencia de la lumbalgia aguda, no existe un bloqueo en la columna y la persona afectada puede moverse con cierta libertad.

Lumbalgia psicosomática o emocional

Este tipo de lumbalgia ocurre sin una causa aparente y no sigue un patrón lógico. Las emociones como la ansiedad, la rabia y la tristeza suelen ser las principales desencadenantes de este tipo de lumbalgia. Sin embargo, la mayoría de las lumbalgias tienen factores emocionales asociados.

Lumbociática

Esta patología discal puede ser causada por una hernia discal o una protusión discal. Se localiza principalmente entre las vértebras L4-L5 y L5-S1.

Factores de riesgo y prevención de la lumbalgia

Es importante conocer los factores de riesgo de la lumbalgia para poder evitarla. Algunos de los más comunes incluyen el sedentarismo, el sobrepeso, la falta de tonicidad abdominal, el tabaquismo, el levantamiento de peso, el estreñimiento, la depresión, la ansiedad, las emociones negativas, las reglas dolorosas y las carencias de vitaminas del grupo B y de ácidos grasos omega 3 y 6.

La prevención de la lumbalgia es fundamental y se basa en adquirir buenos hábitos posturales en las actividades diarias y evitar el sedentarismo. Además, es importante mantener una musculatura libre de tensiones musculares.

Tratamiento de la lumbalgia

El tratamiento de la lumbalgia dependerá de su causa, pero en general se centra en aliviar los síntomas. Algunos métodos fisioterapéuticos utilizados incluyen:

  • Electroterapia: se pueden utilizar microondas e infrarrojos para calmar y reducir el dolor.
  • Tracciones lumbares: se utilizan para liberar raíces nerviosas y aumentar el recorrido articular.
  • Ejercicios de flexibilización de la columna: se pueden realizar ejercicios como isométricos abdominales y paravertebrales, abdominales y el lomo de gato.
  • Masoterapia: se utiliza para relajar la musculatura lumbar y glútea.
  • Higiene postural: se refiere al uso correcto del cuerpo en todo momento, evitando esfuerzos innecesarios en músculos, articulaciones, huesos y ligamentos.

En resumen, la lumbalgia es una patología común en nuestra sociedad, pero con la prevención adecuada y un tratamiento eficaz, es posible aliviar y prevenir este dolor en la zona lumbar. ¡No dejes que la lumbalgia te detenga y toma medidas para cuidar tu espalda!

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