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La lumbalgia, también conocida como dolor en la región lumbar, es una de las dolencias más comunes en la población. Se estima que hasta el 80% de las personas experimentan este tipo de dolor en algún momento de sus vidas. Aunque no siempre está relacionado con una lesión específica, la región lumbar es propensa a sufrir daños debido a su función de sostén para buena parte del cuerpo.

Causas y alivio del dolor lumbar

Las causas de la lumbalgia pueden variar, desde fracturas por compresión de la columna hasta tensión en músculos o ligamentos, hernias discales, ciática y diferentes curvaturas en la columna vertebral, entre otras. Aunque cada caso es único, existen medidas generales que pueden ayudar a aliviar el dolor en la zona lumbar.

Las primeras horas del tratamiento de la lumbalgia

Cuando comienzan las molestias, es importante tomar medidas para reducir tanto la inflamación como el dolor. Algunas recomendaciones incluyen:

  • Descansar: Suspende la actividad física para permitir la recuperación.
  • Aplicar calor o frío: Utiliza compresas frías durante las primeras 48 o 72 horas y luego pasa a la aplicación de calor si proporciona alivio.
  • Tomar medicamentos analgésicos: Si es necesario, puedes tomar medicamentos como el ibuprofeno siguiendo las indicaciones del prospecto o consultando a un profesional.

Tratamiento una vez recuperado

Una vez que los síntomas de la lumbalgia han disminuido y puedes moverte con mayor facilidad, es importante retomar las actividades físicas y volver a la rutina. Algunas recomendaciones incluyen:

  • Actividades aeróbicas ligeras: Caminar, montar en bicicleta o nadar son ejercicios que favorecen la recuperación y fortalecen los músculos del abdomen y la espalda.
  • Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento: Consulta con un fisioterapeuta para que te indique cuándo y cómo realizar estos ejercicios de manera correcta.

¿Cuándo acudir al médico por dolor de espalda?

Aunque en muchos casos se puede aliviar el dolor lumbar sin necesidad de acudir al médico, hay situaciones en las que es aconsejable o incluso imprescindible buscar atención médica. Algunas de estas circunstancias incluyen:

  • Dolor de espalda después de un golpe fuerte o una caída.
  • Dolor que se extiende hacia las piernas.
  • Dolor que empeora al estar tumbado o interrumpe el sueño.
  • Enrojecimiento o hinchazón localizados en la zona lumbar.
  • Dolor intenso e incapacitante.
  • Fiebre acompañada de dolor de espalda sin causa aparente.
  • Sensación de debilidad en nalgas, muslos, piernas o pelvis.

Prevención del dolor de espalda

Como siempre, es mejor prevenir el dolor de espalda que tratarlo. Algunas medidas que puedes tomar para prevenir el dolor lumbar incluyen:

  • Mejorar tu postura corporal en todas las actividades diarias.
  • Fortalecer y mantener la flexibilidad de tu espalda a través de ejercicios específicos.
  • Mantener un peso saludable para reducir la carga en la zona lumbar.
  • Evitar caídas que puedan causar daño a la espalda.

Recuerda que este artículo es únicamente informativo y no reemplaza el asesoramiento médico. Siempre consulta a un profesional en caso de dudas o situaciones que requieran atención médica.

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