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La lumbalgia es una de las afecciones más comunes que afecta a personas activas de mediana edad. Se caracteriza por un dolor en la zona lumbar, que puede ser local o irradiarse hacia los miembros inferiores. Este dolor puede estar acompañado o no de limitación en la movilidad.

Tipos de lumbalgia

Existen diferentes tipos de lumbalgia, cada uno con sus propias características y causas:

Lumbalgia de origen muscular

Este tipo de lumbalgia se debe a la presencia de puntos gatillo miofasciales en los músculos de la zona lumbar. Los músculos más comúnmente afectados son los glúteos, el serrato posteroinferior, el cuadrado lumbar, los abdominales, el psoas iliaco, los piramidales y la musculatura obturadora. Los pacientes suelen experimentar dolor al realizar movimientos y esfuerzos musculares.

Lumbalgia de origen ligamentario

Este tipo de lumbalgia se manifiesta con el mantenimiento prolongado de una postura y se caracteriza por un dolor tipo quemadura. Los ligamentos también pueden causar dolor en otras áreas, como los glúteos o la cara posterior del muslo. El dolor se intensifica al cambiar de posición y al final de los movimientos.

Lumbalgia de origen articular

Se cree que este tipo de lumbalgia se debe a una hiperpresión en las facetas articulares lumbares. El dolor puede manifestarse localmente o a lo largo de toda la amplitud de movimiento. El dolor aumenta durante la rotación o extensión lumbar y mejora con la sedestación.

Lumbalgia de origen discal

Este tipo de lumbalgia se produce debido a la estimulación de las fibras nerviosas del disco intervertebral. El dolor se distribuye en áreas amplias y puede ir acompañado de reacciones neurovegetativas. El movimiento y la flexión del tronco suelen empeorar el dolor.

Lumbalgia de origen visceral

Este tipo de lumbalgia se caracteriza por un dolor profundo y difícil de delimitar. El dolor no se relaciona con el movimiento, sino con la función de la víscera. Las vísceras abdominales, como el colon, los riñones y el aparato genital femenino, suelen ser las causantes de este tipo de dolor.

Tratamiento de la lumbalgia

El tratamiento de la lumbalgia varía según su origen. Algunas opciones de tratamiento incluyen:

  • Tratamiento muscular: técnicas de inhibición, masaje, estiramientos, punción seca, termoterapia, electroterapia, etc.
  • Tratamiento ligamentario: bombeos, técnicas inhibitorias, técnicas de Cyriax y Cathie.
  • Tratamiento articular: técnicas manipulativas articulares, osteopatía, terapias manuales, etc.
  • Tratamiento discal: técnicas manipulativas articulares, técnicas funcionales, descompresiones lumbares, etc.
  • Tratamiento visceral: manipulación visceral.

Además, otras técnicas como la kinesiología holística, la acupuntura, la auriculoterapia, la terapia cráneo-sacral y la liberación somato-emocional pueden ser útiles en el tratamiento de la lumbalgia.

Prevención de la lumbalgia

Para prevenir la lumbalgia, es importante realizar un trabajo de reprogramación de la musculatura estabilizadora de la columna lumbar y corregir los gestos lesionales. Además, es recomendable aprender autoestiramientos, seguir normas de higiene postural y ergonomía, y evitar el uso prolongado de órtesis de sujeción.

En resumen, la lumbalgia es una afección común que puede afectar nuestra calidad de vida. Sin embargo, con el tratamiento adecuado y adoptando medidas preventivas, podemos decirle adiós al dolor lumbar y recuperar nuestra salud y bienestar. ¡No permitas que el dolor te detenga, toma acción y vive sin limitaciones!

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