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La lumbalgia, también conocida como dolor en la zona inferior de la espalda, es un problema muy común que afecta a la mayoría de las personas en algún momento de su vida. Se estima que el 90% de la población experimentará un episodio de lumbalgia en algún momento. Este dolor se debe a lesiones en las vértebras, el disco intervertebral, el ligamento o el músculo de la zona lumbar.

Causas de la lumbalgia

Existen diferentes causas de la lumbalgia, que se pueden dividir en mecánicas e inflamatorias. Las causas mecánicas son las más frecuentes y están relacionadas con alteraciones en la mecánica y estática de la columna lumbar. Entre ellas, destaca la artrosis lumbar, la osteoporosis, la debilidad muscular y la escoliosis. Por otro lado, las causas inflamatorias están relacionadas con la inflamación de la columna vertebral, siendo la espondilitis anquilosante la más común.

Síntomas de la lumbalgia

El síntoma más común de la lumbalgia es el dolor en la zona lumbar, que empeora al estar de pie durante mucho tiempo o al mantener posturas incorrectas. Sin embargo, el dolor tiende a desaparecer al estar acostado. En casos menos frecuentes, el dolor puede aparecer en reposo o durante la noche, lo cual puede ser un indicio de inflamación en la columna. Otros síntomas incluyen rigidez en la espalda y dificultad para agacharse.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de la lumbalgia es sencillo y se basa en la evaluación del dolor y la exploración reumatológica. En casos de dolor persistente, se pueden realizar radiografías, resonancias magnéticas o tomografías para evaluar posibles complicaciones neurológicas. En cuanto al tratamiento, el 75% de los pacientes con lumbalgia aguda responden bien y mejoran en menos de cuatro semanas. El reposo, los medicamentos y la terapia física son fundamentales en el tratamiento de la lumbalgia aguda. Sin embargo, la lumbalgia crónica es más difícil de tratar y requiere un enfoque multidisciplinario.

Prevención de la lumbalgia

Una vez que se ha tratado un episodio agudo de lumbalgia, es importante tomar medidas para prevenir recaídas. Esto implica corregir los hábitos posturales durante el sueño, la bipedestación, la sedentación, la conducción de vehículos y el trabajo. Además, es fundamental realizar ejercicios regulares de estiramiento y fortalecimiento de la musculatura abdominal y de la espalda, así como mantener un peso ideal.

¡No permitas que el dolor de espalda te detenga! Con estos consejos, podrás decir adiós a la lumbalgia y disfrutar de una vida sin molestias. Recuerda siempre consultar a un especialista para un diagnóstico y tratamiento adecuados.

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