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La cervicalgia, o dolor de cuello, es un problema común que afecta a personas de todas las edades y sexos. Los síntomas incluyen contracturas musculares, pérdida de movilidad, dolor en el cuello, cabeza y base del cráneo, y sensación de hormigueo en las manos y zumbido en los oídos. En casos más graves, también puede haber mareos, vértigo y vómitos.

Tratamiento inmediato y accesible

El tratamiento más común y accesible para aliviar el dolor de cuello es tomar analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares. Estos medicamentos suelen ser eficaces y pueden hacer que el dolor y las contracturas desaparezcan rápidamente. Sin embargo, su uso prolongado puede tener complicaciones a largo plazo.

Los peligros de una cervicalgia mal tratada

Si una cervicalgia no se trata adecuadamente, puede empeorar con el tiempo. Esto puede llevar a una mayor presión en los discos intervertebrales y a una disminución de los espacios articulares, lo que acelera el desarrollo de la artrosis en toda la columna.

Cómo prevenir el dolor de cuello

Para evitar el dolor de cuello, es importante adoptar medidas preventivas y mantener una buena salud cervical. Algunos consejos útiles incluyen:

Evitar las causas del dolor de cuello

Las posturas inadecuadas y mantenidas, así como el estrés, son las principales causas del dolor de cuello. Es importante corregir estas posturas y evitar situaciones de estrés prolongado para prevenir la aparición de la cervicalgia.

Ejercicios y estiramientos

Realizar ejercicios y estiramientos regularmente puede ayudar a reducir el dolor de cuello y mejorar la función muscular. Algunos ejercicios recomendados incluyen la rotación circular de los omóplatos, la flexión y extensión del cuello, y el estiramiento de los músculos pectorales. También es importante fortalecer los hombros y realizar ejercicios isométricos.

Terapia de calor y frío

Aplicar calor local en el cuello, ya sea mediante una ducha caliente o una compresa caliente, puede ayudar a relajar los músculos y aliviar el dolor. También se puede alternar con la aplicación de frío en caso de inflamación.

Masajes y automasaje

Los masajes pueden ayudar a relajar los músculos tensos del cuello y mejorar la circulación. También se pueden realizar automasajes utilizando pelotas de tenis o calcetines con pelotas de tenis para aplicar presión en los puntos de tensión.

Evaluar la ergonomía

Ajustar las condiciones de trabajo y el entorno en el hogar puede prevenir tensiones innecesarias en el cuello. Esto incluye asegurarse de tener una postura adecuada al sentarse frente al escritorio, utilizar una silla y una almohada adecuadas, y mantener la pantalla del ordenador al nivel de los ojos.

Dormir correctamente

Planificar una posición adecuada para dormir puede prevenir el dolor de cuello. Es importante evitar dormir boca abajo y utilizar una almohada que apoye la curva natural del cuello. Las personas que duermen boca arriba pueden utilizar una almohada cilíndrica debajo del cuello, mientras que aquellos que duermen de lado deben utilizar una almohada más alta debajo del cuello que debajo de la cabeza.

¡Sigue estos consejos y di adiós al dolor de cuello de una vez por todas! Recuerda que mantener una buena postura y realizar ejercicios de estiramiento regularmente son clave para mantener tu cuello sano y libre de dolor.

Artículo realizado por: Dr. Ponce | Fecha del artículo: julio 2014

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