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La cervicalgia es un malestar en el cuello y hombro que puede variar en intensidad y sentirse como un dolor o una descarga eléctrica. Este dolor limita los movimientos y en algunos casos puede estar acompañado de disfunción neurológica. Sorprendentemente, hasta un 70% de la población mundial ha experimentado este malestar en algún momento de sus vidas.

La importancia de la columna vertebral

Nuestra columna vertebral tiene varias funciones clave. No solo transmite y amortigua las cargas, sino que también permite cierto grado de movilidad y rigidez, además de proteger las estructuras neurales contenidas en el canal. Es gracias a la fuerza activa de los músculos, los ligamentos y la forma de las vértebras que nuestras curvaturas se mantienen y se logra un equilibrio estable sin un consumo excesivo de fuerza muscular.

Síntomas de la cervicalgia

Los síntomas más comunes de la cervicalgia incluyen dolores de cabeza, dolor y rigidez en la base del cuello, hombros y parte alta de la espalda, debilidad muscular en cuello, hombros y espalda, y hormigueo y adormecimiento en los dedos de la mano.

Tipos de cervicalgia

Existen diferentes tipos de cervicalgia, cada uno con sus propias características y duración:

  • Aguda: El dolor puede durar hasta 3 semanas y generalmente es causado por una postura dañina para el cuello o estrés psicológico/emocional.
  • Subaguda: El dolor persiste de 4 a 12 semanas.
  • Crónica: El dolor persiste por más de 12 semanas y suele ser causado por desgaste físico.
  • Recurrente: Los síntomas pueden desaparecer durante 4 semanas y luego reaparecer con mayor intensidad.
  • Aislada o simple: Es la forma más frecuente de dolor cervical y se caracteriza por empeorar con la movilización y mejorar con el reposo funcional. Puede ser causada por malas prácticas posturales y factores ocupacionales.

Causas de la cervicalgia

La tensión y la rigidez de los músculos cervicales son las causas más comunes de la cervicalgia. Esto puede ser resultado de traumatismos, lesiones, trastornos musculares, enfermedades de la columna vertebral cervical y malas prácticas posturales.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de la cervicalgia se realiza a través de un examen clínico adecuado. En algunos casos, pueden ser necesarios estudios de laboratorio para descartar enfermedades sistémicas o procesos tumorales. Los estudios radiológicos se recomiendan solo en casos específicos y después del primer mes de síntomas.

El tratamiento de la cervicalgia incluye el uso de antiinflamatorios no esteroideos, relajantes musculares y calor local. La fisioterapia desempeña un papel clave en el manejo de la cervicalgia, utilizando técnicas como electroterapia, movilizaciones pasivas, estiramientos, masajes y manipulaciones osteopáticas. Además, la educación postural y la adaptación de las actividades diarias son fundamentales para prevenir la recurrencia o cronicidad de la cervicalgia.

En casos más complejos, donde los tratamientos conservadores no han tenido éxito, puede ser necesario un enfoque multidisciplinario. En estos casos, los bloqueos nerviosos pueden proporcionar posibilidades diagnósticas y terapéuticas. Sin embargo, la indicación de cirugía por dolor cervical crónico es discutible y debe ser bien seleccionada.

En resumen, la cervicalgia es un dolor en el cuello y hombro que puede afectar a cualquier persona en algún momento de su vida. Es importante buscar un diagnóstico adecuado y recibir el tratamiento adecuado para prevenir complicaciones a largo plazo. Recuerda mantener una buena postura, evitar sobrecargas musculares y buscar atención médica si los síntomas persisten o empeoran. ¡No dejes que la cervicalgia te detenga!

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