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La cervicalgia, también conocida como dolor de cuello, es una de las afecciones más comunes en la actualidad. Las posturas incorrectas y la falta de hábitos saludables pueden empeorar el dolor y afectar nuestras actividades diarias. Si el dolor persiste, es importante acudir a un experto para recuperar la movilidad cervical y mejorar nuestra calidad de vida.

Tipos de cervicalgia

Existen diferentes tipos de cervicalgia, dependiendo de la duración e intensidad del dolor. La cervicalgia aguda aparece repentinamente como resultado de una lesión, mientras que la cervicalgia crónica se refiere a un dolor persistente incluso después de que la lesión haya sanado.

En cuanto al tipo de dolor, podemos hablar de la cervicalgia mecánica, que está relacionada con los músculos, tendones y ligamentos, empeorando con el esfuerzo y mejorando en reposo. Por otro lado, la cervicalgia inflamatoria o no mecánica es causada por inflamación, infección o tumores, y solo se alivia con tratamiento médico.

Causas de la cervicalgia

Las causas más comunes de la cervicalgia son las lesiones en los tejidos blandos, ya sea por traumatismos o por el deterioro progresivo. El dolor aparece como resultado de anomalías en los músculos, ligamentos, discos o nervios de la zona. Además, puede estar relacionado con alteraciones de la visión o estrés emocional.

Consecuencias de la cervicalgia

El síntoma más característico de la cervicalgia es el dolor de cuello y la dificultad para mover la zona. Además, pueden presentarse dolores de cabeza, mareos, rigidez de cuello y hormigueo en la zona. También pueden verse afectados otros órganos como los oídos, la visión y la movilidad de las extremidades superiores.

Diagnóstico y tratamiento

Para diagnosticar la cervicalgia, es necesario realizar una evaluación completa de los síntomas y realizar pruebas como el TAC o una electromiografía. Una vez diagnosticada, el tratamiento puede incluir antiinflamatorios, relajantes musculares, duchas con agua caliente y ejercicios de estiramiento de cuello.

Si el dolor persiste, la fisioterapia puede ser una opción efectiva, incluyendo manipulación de la articulación temporomandibular y tracciones cervicales. En casos más graves, se puede considerar la cirugía para reducir la presión nerviosa.

Cómo convivir con la cervicalgia

Dependiendo de la intensidad del dolor y el tratamiento, la cervicalgia puede durar semanas o incluso ser crónica. Es importante aplicar hielo cuando aparece el dolor y aprender a gestionar el estrés emocional. Disciplinas como el yoga o el pilates pueden ayudar a reducir la tensión en el cuello.

Además, es fundamental cuidar las horas de descanso y utilizar una almohada y colchón de buena calidad. Mantener una buena higiene postural y evitar sobreesfuerzos también son clave para prevenir la cervicalgia.

¡Di adiós al dolor de cuello!

La cervicalgia puede ser una molestia constante en nuestra vida diaria, pero siguiendo estos consejos podemos reducir su impacto y mejorar nuestra calidad de vida. No dudes en buscar ayuda médica si el dolor persiste y recuerda que la prevención es fundamental para evitar esta afección. ¡Cuida tu cuello y disfruta de una vida sin dolor!

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