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El dolor cervical es uno de los problemas más comunes en nuestra sociedad, afectando a un gran porcentaje de la población. Si tú también has experimentado este tipo de dolor, sabes lo molesto e incapacitante que puede llegar a ser. Pero, ¿sabes por qué se produce y cómo puedes aliviarlo?

El dolor cervical puede tener diferentes causas, y generalmente está asociado a varios factores al mismo tiempo. Algunas de las causas más comunes son:

  • Artrosis cervical: el desgaste de las articulaciones en la columna cervical puede generar dolor y rigidez.
  • Alteraciones posturales: una mala postura al sentarse o al dormir puede ejercer presión sobre los músculos y las articulaciones del cuello, causando dolor.
  • Bruxismo o tensión en la mandíbula: el rechinar de dientes y la tensión en la mandíbula pueden generar tensión en los músculos del cuello y la cabeza, provocando dolor cervical.
  • Hernias discales a nivel cervical: las hernias discales pueden comprimir los nervios en la columna cervical, causando dolor y otros síntomas.
  • Sobrecarga muscular: el estrés y la tensión emocional pueden generar tensión muscular en el cuello, desencadenando dolor cervical.
  • Desequilibrio o debilidad muscular: la falta de fuerza en los músculos del cuello y la espalda puede llevar a una mala alineación de la columna cervical, causando dolor.

Además, el estrés y la tensión emocional mantenida, así como una alimentación inadecuada o inflamatoria, pueden contribuir al dolor cervical. Estos factores pueden generar dolor referido en el cuello, la espalda y los hombros debido a la afectación de órganos como el estómago, la vesícula biliar y el hígado.

Síntomas asociados del dolor cervical

Además del dolor en el cuello, es común que aparezcan otros síntomas relacionados en diferentes áreas del cuerpo. Algunos de estos síntomas incluyen:

  • Cefaleas tensionales: dolores de cabeza que suelen manifestarse en la parte posterior de la cabeza, la frente o las sienes.
  • Mareos: asociados a movimientos bruscos del cuello.
  • Dolor de hombro: la tensión en los músculos del cuello puede generar dolor en los hombros.
  • Dolor y tensión en la mandíbula: el bruxismo y la tensión en la mandíbula pueden causar dolor en la musculatura del cuello y la cabeza.
  • Alteraciones neurológicas: como hormigueo en las manos o falta de fuerza.

Tipos de dolor cervical según su origen

El dolor cervical puede tener diferentes orígenes y manifestarse de diferentes formas. Algunos de los tipos más comunes son:

1. Dolor cervical por tensión emocional

Nuestras emociones pueden tener un impacto directo en nuestro sistema musculoesquelético. El estrés y la tensión emocional pueden generar bloqueos que dificultan la mejoría del dolor cervical. En estos casos, es importante tratar el origen emocional del problema, complementando el tratamiento de fisioterapia con terapia emocional, como la meditación consciente y el mindfulness.

2. Dolor cervical y brazo (cervicobraquialgia)

La cervicobraquialgia es un cuadro que provoca dolor en el cuello y el brazo debido a la afectación de las raíces nerviosas del plexo braquial. Esto puede causar rigidez muscular, limitación del movimiento y otros síntomas que se pueden irradiar hacia los brazos.

3. Dolor cervical y dorsalgia

Es común que las personas que sufren de dolor cervical también experimenten dolor en la zona dorsal. Esto se debe a que las tensiones y rigideces musculares en el cuello se pueden referir a la zona dorsal, y viceversa, debido a la conexión nerviosa y muscular entre ambas áreas.

4. Dolor cervical y lumbalgia

Aunque menos frecuente, también es posible experimentar dolor cervical y lumbar al mismo tiempo. La conexión nerviosa y muscular entre ambas áreas puede causar implicaciones en ambas estructuras, generando dolor en ambas zonas.

5. Dolor cervical y afectación visceral

Las vísceras de nuestro cuerpo están estrechamente relacionadas entre sí y con otras estructuras corporales. Si alguna de estas estructuras está desequilibrada, puede afectar a otras, como el hígado, la vesícula biliar y el estómago, generando dolor cervical, dolor de hombro y cefaleas tensionales de forma refleja.

Consecuencias del dolor cervical

El dolor cervical puede tener diversas consecuencias en nuestra vida diaria, como:

  • Mareos: los mareos son comunes, especialmente en situaciones de estrés.
  • Insomnio: el dolor puede dificultar un sueño reparador y de calidad.
  • Pérdida de amplitud de movimiento: el dolor cervical puede limitar el movimiento en el cuello y los hombros.

¿Cómo prevenir la cervicalgia?

Para prevenir el dolor cervical, es importante tomar medidas tanto en el tratamiento como en los hábitos de vida. Algunas recomendaciones incluyen:

  • Gestión del estrés: reducir la tensión emocional es fundamental para mejorar el dolor cervical.
  • Alimentación saludable: evitar alimentos inflamatorios puede ayudar a prevenir el dolor cervical.
  • Evitar el sedentarismo: mantenerse activo y realizar ejercicio regularmente puede fortalecer los músculos del cuello y la espalda.
  • Consciencia corporal: prestar atención a las tensiones y posturas en el día a día puede ayudar a prevenir el dolor cervical.
  • Cuidar la postura: mantener una buena postura en las actividades diarias puede reducir la tensión en el cuello y la espalda.

Ejercicios para aliviar el dolor cervical

Realizar ejercicios específicos puede ayudar a aliviar el dolor cervical. Algunos ejercicios recomendados son:

1. Estiramiento del trapecio

  • Colocarse detrás de la espalda y sujetar una muñeca, tirando hacia abajo para que el hombro descienda.
  • Llevar la oreja hacia el hombro opuesto, sintiendo el estiramiento.
  • Mantener durante 45 segundos y repetir en el otro lado.

2. Trabajo postural en sedestación

  • Sentarse en una silla con los pies apoyados en el suelo y los glúteos en los isquiones.
  • Bajar los brazos a lo largo del cuerpo, sintiendo cómo los hombros descienden.
  • Imaginar un hilo tirando de la coronilla hacia el techo, alargando el cuello.
  • Inspirar y, al espirar, intensificar la sensación de elongación.
  • Repetir durante 1-2 minutos, 3-4 veces al día.

3. Activación de la musculatura profunda en decúbito prono (boca abajo)

  • Tumbarse boca abajo en una colchoneta.
  • Apoyar una mano sobre la otra y descansar la frente sobre ellas.
  • Con los hombros hacia abajo y la sensación de alargar el cuello, inspirar y, al espirar, levantar la frente sin mover la barbilla.
  • Repetir durante 1-2 minutos, 3-4 veces al día.

Tratamiento

El tratamiento del dolor cervical tiene como objetivo principal aliviar el dolor y abordar las posibles causas subyacentes. El tratamiento puede incluir técnicas de terapia manual, ejercicio terapéutico, punción seca, vendaje neuromuscular, terapia manual visceral, terapia cráneo-sacral y reeducación postural.

Sin embargo, es importante recordar que la fisioterapia es solo una parte del tratamiento. El paciente también debe realizar cambios en sus hábitos de vida, como cuidar la alimentación, manejar el estrés y evitar el sedentarismo, para lograr una mejora duradera en el dolor cervical.

En conclusión, el dolor cervical puede ser muy molesto y limitante, pero con el tratamiento adecuado y algunos cambios en los hábitos de vida, es posible aliviarlo y prevenirlo. No dejes que el dolor cervical te detenga, ¡toma medidas ahora y disfruta de una vida libre de dolor!

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