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Causas y tipos de lumbalgia

La lumbalgia puede ser causada por el sobreesfuerzo físico, las malas posturas o incluso el ciclo menstrual en el caso de las mujeres. Las personas que tienen espina bífida son especialmente vulnerables a sufrir lumbalgia en algún momento de su vida. También puede ser un síntoma de enfermedades genéticas que afectan al tejido conectivo, como el Síndrome de Ehlers-Danlos.

Existen diferentes fuentes o tipos de dolor lumbar, como el dolor facetario, el discógeno, la compresión radicular, la contractura muscular o incluso disfunciones de órganos como los riñones o el intestino delgado.

Clasificación y duración del dolor lumbar

La lumbalgia puede clasificarse según su duración en aguda (menos de 4 semanas), subaguda (entre 4 y 12 semanas) o crónica (más de 12 semanas). También puede clasificarse según sus características, como lumbalgia aguda sin radiculitis, compresión radicular aguda, atrapamiento radicular o claudicación neurógena.

Prevención y tratamiento de la lumbalgia

La mejor manera de prevenir la lumbalgia es evitar movimientos bruscos, adoptar buenas posturas, calentar antes de hacer ejercicio y mantener un peso saludable. Es importante seguir normas de higiene postural y ergonomía en el trabajo y en las actividades diarias.

El ejercicio físico regular disminuye el riesgo de padecer lumbalgia, aunque debe evitarse durante las crisis agudas de dolor. La fisioterapia y la rehabilitación multidisciplinar son recomendadas en casos de lumbalgia crónica.

En cuanto al tratamiento, se pueden utilizar analgésicos, antiinflamatorios y miorrelajantes en casos de lumbalgia inespecífica. También se pueden considerar tratamientos como la estimulación nerviosa percutánea, el uso de toxina botulínica o incluso la neuroestimulación eléctrica percutánea en casos de lumbalgia crónica intensa.

¡Di adiós al dolor de espalda baja!

Sigue estos consejos para prevenir y tratar la lumbalgia y despídete del dolor de espalda baja de una vez por todas. Recuerda mantener una buena postura, hacer ejercicio regularmente y consultar a un especialista si el dolor persiste o empeora. ¡Tu espalda te lo agradecerá!

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