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La columna cervical es una parte crucial de tu cuerpo, ya que te permite mover la cabeza y tener una mayor flexibilidad en comparación con otras áreas de la columna vertebral. Sin embargo, esta flexibilidad también la hace más propensa a lesiones y dolores. De hecho, el dolor cervical ocupa el segundo lugar en frecuencia después del dolor en la parte inferior de la espalda.

Causas comunes del dolor cervical

El dolor cervical puede ser causado por diversos factores, como traumatismos, tensión emocional y enfermedades que afectan la movilidad y causan dolor en esta zona. Las lesiones en las partes blandas, como músculos, ligamentos, discos y nervios, son la causa más común de dolor cervical. En casos raros, las infecciones o los tumores también pueden ser responsables del dolor en el cuello y la irradiación del dolor hacia los brazos y la espalda.

Postura y tensión emocional: factores clave en el dolor cervical

La postura adecuada es fundamental para mantener la salud de la columna cervical. Una mala postura, la obesidad y la debilidad de la musculatura abdominal pueden alterar la estática de la columna, aumentando las curvas normales y generando una inclinación hacia delante del cuello. Además, trabajos que requieren encorvar la espalda y flexionar el cuello pueden causar mayor tensión y fatiga muscular. Por otro lado, la tensión emocional también puede llevar a la contracción de los músculos del cuello, prolongando el tiempo de recuperación.

¿Cuándo debes consultar a un médico por dolor cervical?

Si experimentas dolor cervical después de un traumatismo, es importante inmovilizar la zona y buscar atención médica de inmediato para evitar complicaciones neurológicas y parálisis. También es crucial buscar atención médica especializada si el dolor cervical se irradia hacia los brazos o las piernas, o si experimentas adormecimiento y disminución de la fuerza en las extremidades. Un especialista en Traumatología podrá evaluar tu caso de manera exhaustiva y determinar el tratamiento adecuado.

Diagnóstico y tratamiento del dolor cervical

Para encontrar la causa del dolor cervical, es esencial realizar una historia clínica completa y una exploración clínica que incluya la valoración de la postura, movilidad cervical y zonas dolorosas, así como la evaluación de la función de nervios y músculos en brazos y piernas. Las radiografías simples pueden ayudar a determinar el diagnóstico, pero en casos más complejos, pueden ser necesarias otras pruebas como la Tomografía Axial Computarizada (TAC), la Resonancia Nuclear Magnética (RNM) o la Electromiografía (EMG).

El tratamiento del dolor cervical dependerá del diagnóstico. En la mayoría de los casos, el reposo, la medicación, la inmovilización, la fisioterapia, los ejercicios o el cambio de puesto de trabajo pueden ser suficientes para aliviar el dolor y mejorar la movilidad. En casos más graves, puede ser necesaria la cirugía para reducir la presión en la médula espinal o en las raíces nerviosas.

¡No permitas que el dolor cervical limite tu vida! Consulta a un médico especializado y descubre las opciones de tratamiento que te ayudarán a recuperar tu bienestar y movilidad.

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