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El dolor cervical, también conocido como dolor de cuello, es una molestia que está en aumento debido al uso constante de dispositivos digitales como móviles, ordenadores y tablets. Además, mantener una posición incorrecta durante largos periodos de tiempo también contribuye a este problema.

La anatomía de la zona cervical y cómo se ve afectada por el dolor

La zona cervical se encuentra en la parte alta de la columna vertebral y está compuesta por 7 vértebras que están unidas entre sí. En esta zona también encontramos discos vertebrales, músculos y ligamentos que ayudan a mantener la estabilidad de las vértebras. Los nervios que inervan la zona superior de la espalda y el brazo también pasan por esta zona.

Los músculos más afectados suelen ser los trapecios, los escalenos y el esternocleidomastoideo. Estos músculos pueden causar dolor de cabeza, dolor en el brazo y dolor en la frente y el ojo, respectivamente.

Tipos de dolor cervical y sus características

El dolor cervical puede presentarse de diferentes formas:

  • Dolor cervical agudo sin irradiación: es un dolor intenso que aparece bruscamente y limita los movimientos del cuello. No está asociado a un golpe previo.
  • Dolor cervical crónico: es menos intenso pero persiste en el tiempo, afectando la movilidad del cuello.
  • Dolor cervicobraquial: se caracteriza por la presencia de dolor en el cuello y el brazo, debido a la compresión de un nervio.
  • Síndrome cervicocefálico: se manifiesta como dolor en la región occipital y otras zonas de la cabeza, acompañado de mareos, vértigo y dificultad para caminar. Puede estar relacionado con problemas de irrigación cerebral.
  • Cervicalgia inflamatoria: se produce inflamación en la zona cervical y puede estar asociada a dolor sacroilíaco y conjuntivitis.

Factores que pueden aumentar el dolor cervical

Existen varios factores que pueden aumentar el dolor cervical:

  • Obesidad: se ha asociado a un mayor dolor en la zona cervical debido a la falta de movilidad o al dolor en la zona lumbar.
  • Sedentarismo: la falta de actividad física también puede contribuir al dolor cervical.
  • Dolor en la zona lumbar: cuando se presenta dolor en esta zona, se demanda mayor movilidad de otras áreas, incluyendo el cuello.
  • Trabajos monótonos: mantener una posición durante mucho tiempo, como en el caso de los gamers o los administrativos, puede causar rigidez en el cuello.
  • Estrés: el estrés afecta negativamente a los nervios que inervan los músculos del cuello, reduciendo la movilidad y aumentando el dolor en la zona.

Relación del dolor cervical con algunas patologías

El dolor cervical puede estar relacionado con diversas patologías:

  • Lesión de latigazo cervical: se produce por un movimiento brusco de hiperextensión y hiperflexión del cuello, como en un accidente de coche. Puede afectar a músculos, ligamentos, nervios y vértebras, causando dolor y rigidez en el cuello.
  • Hernia discal: desplazamiento del disco vertebral que puede comprimir un nervio, afectando la sensibilidad y la fuerza.
  • Espondilosis: envejecimiento de los huesos y discos vertebrales, que provoca deshidratación y encogimiento de los discos, así como la formación de protuberancias en las vértebras.
  • Artrosis: degeneración de las articulaciones de la columna cervical, más común en personas de edad avanzada.
  • Tortícolis: contracción prolongada de los músculos del cuello, que afecta la movilidad.

Diagnóstico y tratamiento del dolor cervical

El diagnóstico del dolor cervical se realiza a través de la evaluación de los síntomas del paciente y, en algunos casos, se pueden requerir pruebas complementarias como TAC, resonancia magnética o radiografías.

El tratamiento del dolor cervical puede incluir diferentes enfoques:

  • Tratamiento farmacológico: se pueden recetar medicamentos antiinflamatorios, antidepresivos, opioides o relajantes musculares, dependiendo del tipo de dolor y su duración.
  • Tratamiento invasivo: en casos específicos, como hernias de disco sintomáticas, puede ser necesario recurrir a la cirugía.
  • Tratamiento conservador: la fisioterapia desempeña un papel importante en el tratamiento del dolor cervical, a través de técnicas como masoterapia, diatermia, electroterapia, acupuntura, punción seca, osteopatía y calor. También se pueden realizar ejercicios y estiramientos para fortalecer y flexibilizar los músculos del cuello.

En resumen, el dolor cervical es un problema cada vez más común debido al uso excesivo de dispositivos digitales y las malas posturas. Es importante realizar un diagnóstico adecuado y recibir un tratamiento adecuado para aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida. La fisioterapia ofrece diversas opciones de tratamiento que pueden ayudar a reducir el dolor y restaurar la función del cuello. ¡No dejes que el dolor cervical te detenga y disfruta de una vida sin molestias!

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