Teléfono

+34 934 02 70

Correo electrónico

[email protected]

Horario comercial

Lun - Vie: 7AM - 8PM

Vivimos rodeados de bacterias, virus, hongos y parásitos que podrían acabar con nuestra vida si no contáramos con un sistema de defensa eficaz. Afortunadamente, nuestro organismo cuenta con el sistema inmune, una compleja red de órganos, tejidos, células y sustancias específicas que nos protege de las infecciones y de las células cancerosas.

¿Cómo funciona el sistema inmune?

El sistema inmune es capaz de reconocer millones de microbios diferentes a través de la detección de antígenos, que son señales de algo ajeno a nuestro organismo. Además, puede detectar y eliminar células que no funcionan correctamente y podrían dar origen a cáncer.

La acción de los glóbulos blancos y la memoria inmunitaria

Cuando nos enfrentamos a una infección, los glóbulos blancos son los encargados de combatir a los microorganismos. Estas células defensoras se desplazan hasta el punto afectado, produciendo una respuesta inflamatoria. Además, los glóbulos blancos tienen la capacidad de recordar los patógenos que nos han atacado previamente, lo que se conoce como memoria inmunitaria. Esto permite que, en caso de un segundo contacto, nuestro sistema inmune pueda responder de manera más rápida y eficaz.

Tipos de inmunidad

Existen diferentes tipos de inmunidad que nos protegen de los microorganismos. La inmunidad innata o natural nos protege de antemano y de manera global contra una gran variedad de gérmenes. Además, tenemos la inmunidad pasiva, que se adquiere temporalmente a través de anticuerpos transmitidos por la madre. Por último, está la inmunidad adquirida o activa, que se desarrolla a lo largo de la vida a través de la exposición a nuevos patógenos.

Cuando el sistema inmune falla

Aunque el sistema inmune es eficaz en la mayoría de los casos, en ocasiones puede presentar fallos. Estos fallos pueden manifestarse en forma de trastornos alérgicos, en los que el sistema inmunitario reacciona de manera desproporcionada a sustancias inofensivas. También pueden surgir enfermedades por deficiencia inmunitaria, en las que el sistema inmune no funciona adecuadamente. Además, existen las enfermedades autoinmunes, en las que el sistema inmune ataca a las propias células y tejidos del organismo. Por último, el sistema inmune debilitado puede aumentar el riesgo de padecer cánceres del sistema inmunitario.

En resumen, el sistema inmune es nuestro mejor aliado contra las infecciones y el cáncer. A través de una compleja red de células y sustancias, este sistema es capaz de reconocer y destruir los microorganismos dañinos. Sin embargo, en ocasiones puede presentar fallos que dan lugar a enfermedades como alergias, enfermedades autoinmunes y cánceres. Por eso, es importante cuidar y fortalecer nuestro sistema inmune para mantenernos sanos y protegidos.

Artículos recomendados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *