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El dolor de espalda es una de las molestias más comunes entre las personas, solo superada por el resfriado. Dos de cada tres individuos lo sufrirán en algún momento de su vida. Según Fernando Ramos, presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas (AEF), "los datos epidemiológicos son aplastantes, en todo el mundo este tipo de dolencia origina más discapacidad que cualquier otra enfermedad".

Tipos de dolor de espalda y sus características

Existen diferentes tipos de dolor de espalda, pero el más común es el dolor mecánico. Este se manifiesta al realizar determinados movimientos o después de mantener ciertas posturas durante tiempos prolongados. Por lo general, se localiza en una zona próxima al centro de la espalda y no se extiende a los brazos o piernas. Sin embargo, en algunos casos, el dolor puede ser inflamatorio y empeorar en reposo, especialmente por la noche.

Causas del dolor de espalda y factores de riesgo

Las causas del dolor de espalda pueden ser múltiples. La mayoría de las veces, se deben a esfuerzos o malas posturas. También pueden estar relacionadas con lesiones vertebrales, patologías del disco intervertebral e incluso enfermedades no relacionadas con la columna vertebral. Además, las causas pueden variar según la edad del paciente. En los niños, el dolor de espalda es poco común, pero en los adolescentes suele estar relacionado con la cifosis dorsal juvenil. En los adultos, el dolor puede ser causado por lesiones de los discos intervertebrales, como la hernia discal, o por discopatía degenerativa.

¿Cuándo el dolor de espalda es grave?

En la mayoría de los casos, el dolor de espalda es de carácter benigno y responde bien al tratamiento conservador, que incluye manejo del dolor agudo y fisioterapia. Sin embargo, hay señales de alarma que indican la necesidad de consultar a un profesional sanitario, como un dolor severo que afecta a brazos o piernas y se acompaña de pérdida de fuerza, alteración de la sensibilidad o déficits neurológicos. En estos casos, es importante buscar atención médica para evitar un mayor deterioro del nervio.

Tratamientos y medidas de prevención

El tratamiento del dolor de espalda depende de la causa que lo produce. Puede incluir ejercicio, medicamentos, inyecciones, compresas de frío o calor, tratamientos complementarios e incluso cirugía. En el caso de molestias focalizadas en una zona lumbar que no se irradian al brazo o la pierna, la fisioterapia suele ser efectiva. Además, mantener un estilo de vida activo y adoptar expectativas positivas frente al dolor son medidas importantes. La actividad física es clave en el tratamiento del dolor de espalda, y se ha demostrado que es más efectiva que otros tratamientos más agresivos. Por otro lado, es fundamental evitar el reposo, ya que favorece la atrofia muscular.

En resumen, el dolor de espalda es una molestia común, pero tratable. Identificar el tipo de dolor y analizar los síntomas es fundamental para buscar el tratamiento adecuado. La mayoría de los casos de dolor de espalda son benignos y responden bien al tratamiento conservador. Sin embargo, es importante estar atentos a las señales de alarma y buscar atención médica si es necesario. Adoptar un estilo de vida activo y mantener una actitud positiva frente al dolor también son clave para prevenir y tratar el dolor de espalda. ¡No dejes que el dolor te detenga, toma acción y recupera tu bienestar!

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