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El dolor de espalda se ha convertido en uno de los problemas de salud más relevantes en las sociedades desarrolladas. Afecta a más del 80% de la población en algún momento de su vida. Aunque en la mayoría de los casos no reviste gravedad, es importante saber cuándo debemos preocuparnos.

¿Cuándo debe preocuparnos el dolor de espalda?

A pesar de que casi toda la población padecerá dolor de espalda en algún momento de su vida, afortunadamente no suele ser grave. Sin embargo, existen señales de alarma, llamadas "banderas rojas", que podrían indicar una enfermedad grave en la columna u otra parte del cuerpo. Algunas de estas señales incluyen alteraciones sensoriales y musculares, pérdida de peso sin justificación, haber sufrido un golpe, dolor en la región torácica o fiebre. Si experimentas alguna de estas señales, es importante acudir a un profesional de la salud.

La importancia de los factores psicosociales

Los factores psicosociales, conocidos como "banderas amarillas", juegan un papel fundamental en la evolución del dolor de espalda. Adoptar una actitud negativa, evitar actividades físicas por miedo al empeoramiento del problema, creer que los tratamientos pasivos son mejores que el ejercicio y enfrentarse a problemas sociales, familiares o financieros, pueden prolongar el dolor y convertirlo en crónico.

¿Es necesario hacer una radiografía?

La decisión de realizar una radiografía debe ser tomada por un médico, ya que estas pruebas no son inocuas. A partir de los 50 años, es normal padecer procesos degenerativos en la columna o alteraciones en los discos intervertebrales, incluso sin experimentar molestias. El diagnóstico mediante pruebas de imagen puede llevar a sobremedicalizar a los pacientes y aumentar el número de bajas laborales. Las radiografías suelen utilizarse cuando existen señales de alarma.

Los mejores ejercicios para combatir el dolor de espalda

Existen múltiples opciones de ejercicios para aliviar el dolor de espalda, desde actividades específicas para una zona hasta ejercicios para todo el cuerpo. Algunas opciones destacables son el Pilates y los ejercicios del método McKenzie, que se centran en movimientos de extensión de espalda. Además, el ejercicio terapéutico combinado con una correcta terapia manual puede incrementar los efectos positivos del tratamiento. Lo importante es encontrar una actividad que sea del agrado del paciente y realizarla de manera regular.

La importancia de mantenerse activo

El sedentarismo es uno de los principales enemigos de nuestra salud en general y puede prolongar el dolor de espalda. Por lo tanto, es importante evitar el reposo innecesario y limitarlo al mínimo posible. La práctica deportiva, tanto de ocio como de competición, no ha demostrado ser un factor que haga reaparecer el dolor de espalda. De hecho, favorece que los beneficios del tratamiento de fisioterapia se mantengan. Es importante elegir la disciplina adecuada y contar con el asesoramiento de un experto.

En resumen, el dolor de espalda es un problema común pero en la mayoría de los casos no es grave. Es importante estar atentos a las señales de alarma y acudir a un profesional de la salud si existen dudas. Los factores psicosociales pueden influir en la evolución del dolor, por lo que es importante mantener una actitud positiva y no evitar el movimiento. El ejercicio terapéutico, combinado con una correcta terapia manual, puede ser muy beneficioso. Y por último, mantenerse activo y evitar el sedentarismo es clave para prevenir y tratar el dolor de espalda. ¡No dejes que el dolor te detenga, toma acción y vive sin limitaciones!

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