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El dolor de espalda es una queja común a partir de los 10 años de edad. Además, los adolescentes con dolor persistente tienen más riesgo de sufrir dolor crónico de espalda en la edad adulta. Antes se pensaba que el dolor de espalda era raro en las primeras etapas de la vida y que a estas edades casi siempre era por enfermedades importantes. Hoy en día se sabe que la incidencia del dolor de espalda es comparable a la de la edad adulta. Aparece en casi el 40% de la población pediátrica, aunque puede llegar cerca del 80 % en chicas adolescentes.

¿Qué características tiene el dolor de espalda en el niño y adolescente?

Casi siempre se debe a un “dolor mecánico inespecífico” y está originado por un mal funcionamiento de la musculatura de la espalda y no por una enfermedad de la columna vertebral. Suele ser de un dolor leve, que aumenta con el movimiento y con posturas mantenidas, que es raro que despierte por la noche y que no es constante.

Factores de riesgo y cómo prevenir el dolor de espalda

Hay factores que se asocian a un mayor riesgo de tener dolor de espalda, como el sedentarismo, los hábitos posturales incorrectos, la práctica competitiva inapropiada de ciertos deportes y la obesidad. Para prevenir el dolor de espalda en niños y adolescentes, es importante:

  • Estar activo: Evitar el sedentarismo y hacer ejercicio de forma regular.
  • Seguir normas de entrenamiento: Seguir estrictamente las normas del entrenador si se practica deporte de competición.
  • Mantener una buena postura: No estar mucho tiempo sentado, sentarse con la espalda recta y los brazos o codos apoyados, cambiar de postura a menudo y levantarse cada 45-60 minutos. Poner la pantalla del ordenador frente a los ojos y a la altura de la cabeza.
  • Controlar el peso: Evitar el sobrepeso y limitar en lo posible el peso de la mochila escolar, utilizando una mochila apropiada para la edad del niño, sobre los dos hombros y a la altura adecuada.
  • Levantar peso de forma adecuada: No levantar peso del suelo flexionando la espalda, sino doblando las rodillas y caderas.
  • No hacer reposo prolongado: Si se tiene dolor de espalda, no hacer un reposo estricto ni muy prolongado. Es mejor seguir con el grado de actividad física que el dolor permita.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

Cuando se tiene dolor de espalda por primera vez, se debe ir al médico para el diagnóstico del origen del dolor y la prescripción del tratamiento adecuado. Algunas circunstancias y síntomas pueden hacer sospechar que hay una enfermedad más importante, como la edad precoz (sobre todo, menores de 5 años), el dolor intenso o de intensidad creciente que interfiere con la actividad diaria, que no cede con analgésicos habituales o que es constante (sin relación con los movimientos), el dolor que se acompaña de otras quejas como fiebre, cansancio excesivo o pérdida de peso, y el dolor que se asocia a síntomas neurológicos como pérdida de fuerza o de sensibilidad, sensación de acorchamiento de los miembros o inestabilidad.

¡No permitas que el dolor de espalda afecte la calidad de vida de tus hijos! Sigue estos consejos y prevén el dolor de espalda en niños y adolescentes. Recuerda, ¡una espalda sana es una vida plena!

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