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El dolor cervical es una patología muy común que afecta a una gran parte de la población en algún momento de su vida. Según estudios, se estima que alrededor del 34% al 35% de las personas padecerán dolor cervical en algún momento. Esta condición es frecuente en las consultas de Atención Primaria y requiere la intervención de diversos especialistas, como reumatólogos, traumatólogos, neurólogos, neurocirujanos, psiquiatras y especialistas en el manejo del dolor.

La mayoría de los casos de dolor cervical son autolimitados y se resuelven con tratamiento conservador

La buena noticia es que la mayoría de los casos de dolor cervical son autolimitados y se resuelven con tratamiento conservador en menos de un mes. El abordaje diagnóstico adecuado de esta patología implica responder a tres preguntas clave: descartar causas potencialmente graves, identificar el origen del dolor y considerar las circunstancias que rodean al paciente. El tratamiento conservador, que incluye analgésicos y medidas posturales, suele ser efectivo para resolver los síntomas en la mayoría de los pacientes desde Atención Primaria.

Sin embargo, existen recursos adicionales para aquellos pacientes que no responden al tratamiento conservador

Aunque la mayoría de los pacientes con dolor cervical se benefician del tratamiento conservador, es importante conocer los recursos adicionales disponibles para aquellos que no responden a estas medidas. En algunos casos, puede ser necesario realizar pruebas complementarias, como radiografías, tomografías o resonancias magnéticas, para obtener un diagnóstico preciso y descartar posibles causas graves de dolor cervical.

Las causas más frecuentes de dolor cervical incluyen espondilosis cervical, tortícolis, esguince cervical y dolor miofascial

Entre las causas más comunes de dolor cervical se encuentran la espondilosis cervical, que se caracteriza por cambios degenerativos en la columna cervical; la tortícolis, que es una contracción muscular mantenida; el esguince cervical, que suele estar relacionado con accidentes de tráfico; y el dolor miofascial, que puede estar relacionado con la presencia de puntos gatillo.

El tratamiento del dolor cervical varía según la causa y la gravedad del dolor

El tratamiento del dolor cervical depende de la causa y la gravedad del dolor. En la mayoría de los casos, el tratamiento conservador con analgésicos y medidas posturales es suficiente para aliviar los síntomas. Sin embargo, en casos más graves o que no responden al tratamiento conservador, pueden ser necesarios otros enfoques terapéuticos, como infiltraciones locales en los puntos gatillo, tracción cervical, estimulación nerviosa eléctrica transcutánea o incluso cirugía en casos selectos.

¡No sufras más por el dolor cervical! Busca ayuda y encuentra el tratamiento adecuado

Si estás sufriendo de dolor cervical, no dudes en buscar ayuda médica. La mayoría de los casos se resuelven con tratamiento conservador, pero es importante descartar causas graves y recibir el tratamiento adecuado. Recuerda que cada caso es único y requiere un enfoque personalizado. ¡No sufras más por el dolor cervical y busca la ayuda que necesitas para recuperarte y volver a disfrutar de una vida sin dolor!

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