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Cuando imaginamos a una persona cerrando los ojos con fuerza y frotándose lentamente la nuca con la palma de la mano, la imagen nos evoca cansancio. Y es que nuestro cuello es el testigo del dolor o la sobrecarga del estrés diario. Los síntomas de dolor en el cuello son tan comunes como manifiestos en nuestra sociedad.

El peso que soporta nuestro cuello

Nuestro cuello no solo soporta el peso de nuestra cabeza, sino también el de todas las cargas y actividades físicas que realizan nuestros brazos a lo largo de la jornada. Además, los comportamientos posturales de la mayoría de los trabajos actuales, especialmente los relacionados con el uso intensivo del ordenador, contribuyen a una postura incorrecta que afecta a nuestro cuello.

La importancia de una postura adecuada

No es habitual que quien trabaja sentado frente a un ordenador se preocupe de tener una postura adecuada, pero una postura incorrecta lleva a la cabeza a inclinarse hacia delante y traslada el peso a la parte delantera de la columna hacia el tórax. Esta postura hace trabajar mucho más a los músculos de la nuca, que acaban exhaustos al final del día, traduciéndose en dolor y sobrecarga.

La higiene postural como prevención

Desde la neurocirugía también nos preocupamos por una higiene postural correcta que evite estas lesiones o retrase su aparición en el futuro. Es importante mantener una postura adecuada, con el cuello estirado, la pantalla a la altura de los ojos, la espalda recta y sentado de forma correcta.

Los peligros contusos para el cuello

Además de los enemigos posturales, el principal peligro contuso para nuestro cuello son los accidentes de tráfico. La lesión más frecuente es el mal llamado esguince cervical, que se produce por un golpe habitualmente por detrás que hace que el cuello se traslade hacia atrás de forma brusca. Esta lesión causa dolor y sobrecarga en los ligamentos y músculos del cuello.

Otras lesiones comunes en el cuello

Además de los esguinces cervicales, nuestro cuello también puede sufrir hernias discales cervicales. Estas hernias se producen cuando el núcleo pulposo se sale de su sitio y comprime los nervios en el canal medular. Esto puede causar dolor en el brazo, hormigueos e incluso pérdida de fuerza.

Tratamiento y recuperación

La frecuencia de las hernias discales cervicales es ligeramente inferior a las hernias lumbares con la ciática, pero el índice de curación es muy similar. En la mayoría de los casos, un tratamiento médico adecuado con antiinflamatorios, analgésicos y fisioterapia, junto con el uso de un collarín cervical en las fases agudas, puede lograr una curación del 90% en unas 6-12 semanas.

Cirugía como último recurso

En casos más graves, la cirugía puede ser necesaria cuando hay una pérdida significativa de fuerza, lesión en la médula espinal o cuando el tratamiento conservador no funciona. La cirugía de hernias discales cervicales se realiza por la parte anterior del cuello, quitando el disco que causa la compresión y colocando un injerto para fijar las vértebras.

Avances quirúrgicos para una mayor movilidad

En los últimos años, ha surgido un importante avance quirúrgico: la prótesis de disco. Esta prótesis permite colocar un sistema que genera mayor movilidad en el cuello, mejorando la calidad de vida de los pacientes.

Cuidado de la voz y cirugía posterior

Las lesiones cervicales pueden provocar alteraciones en la voz, especialmente en aquellos que la utilizan como herramienta de trabajo, como cantantes, locutores y actores. En estos casos, se puede realizar una cirugía que emplea la vía posterior si la hernia que la provoca es lateral.

¡Cuida tu cuello y evita el dolor!

En resumen, el cuello es una parte del cuerpo que soporta muchas cargas y actividades físicas a lo largo del día, lo que puede provocar dolor y sobrecarga. Es importante mantener una postura adecuada y tomar medidas para prevenir lesiones. En caso de sufrir dolor crónico o lesiones graves, es importante buscar atención médica y seguir el tratamiento adecuado. ¡Cuida tu cuello y evita el dolor y el estrés diario!

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