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El dolor de espalda es una de las razones más comunes por las que las personas buscan atención médica o faltan al trabajo. Además, es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo. Pero no te preocupes, ¡tenemos la solución!

Prevención: la mejor medicina

Afortunadamente, hay medidas que pueden ayudar a prevenir la mayoría de los eventos de dolor de espalda, sobre todo en el caso de las personas menores de 60 años. Si quieres evitar el dolor de espalda, ¡toma nota de estos consejos!

  • Haz ejercicio: las actividades aeróbicas regulares de bajo impacto, como caminar, andar en bicicleta y nadar, pueden aumentar la resistencia y la fuerza de la espalda, así como permitir que los músculos funcionen mejor.
  • Desarrolla fuerza y flexibilidad muscular: los ejercicios para los músculos del abdomen y de la espalda, que fortalecen el tronco del cuerpo, ayudan a acondicionar estos músculos para que sostengan bien la espalda.
  • Mantén un peso saludable: el exceso de peso corporal representa una sobrecarga para la espalda, por lo que mantener un peso adecuado es fundamental para prevenir el dolor.
  • Deja de fumar: fumar aumenta el riesgo de dolor en la parte baja de la espalda, así que si eres fumador, es hora de decirle adiós al cigarrillo.

Síntomas que no debes ignorar

Aunque la prevención es clave, a veces el dolor de espalda puede aparecer sin previo aviso. En esos casos, es importante saber cuándo debes consultar a un médico. Presta atención a los siguientes síntomas:

  • El dolor de espalda dura más de algunas semanas y no mejora con el descanso.
  • El dolor de espalda se propaga a una o ambas piernas, especialmente si se extiende por debajo de la rodilla.
  • El dolor de espalda provoca debilidad, entumecimiento u hormigueo en una o ambas piernas.
  • El dolor de espalda está acompañado de una pérdida de peso sin causa aparente.

Causas y factores de riesgo

El dolor de espalda puede ser causado por diversas afecciones, como la distensión muscular o de ligamentos, el abultamiento o rotura de disco, la artritis, la osteoporosis y la espondilitis anquilosante. Además, existen factores de riesgo que aumentan las probabilidades de sufrir dolor de espalda, como la edad, la falta de ejercicio, el sobrepeso y los trastornos psicológicos.

¡No te preocupes más, tenemos la solución!

Si estás sufriendo de dolor de espalda, no desesperes. En la mayoría de los casos, el dolor mejora progresivamente con tratamiento en casa y medidas de autocuidado. Sin embargo, si el dolor persiste o se acompaña de síntomas alarmantes, es importante buscar atención médica de inmediato.

Recuerda, tu espalda es una parte fundamental de tu cuerpo y merece ser cuidada. Sigue estos consejos de prevención, presta atención a los síntomas y no dudes en buscar ayuda si es necesario. ¡Recupera tu calidad de vida y dile adiós al dolor de espalda de una vez por todas!

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