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El dolor de espalda es un problema común en los adolescentes, afectando a un gran porcentaje de ellos. Según estudios recientes, aproximadamente el 30% de las chicas adolescentes y el 26% de los chicos adolescentes experimentan dolor de espalda a los 14 años de edad. Además, el 11% de los adolescentes de ambos sexos sufren de dolor persistente, que dura más de 3 meses. A medida que los adolescentes alcanzan los 17 años, estas cifras aumentan significativamente, con un 26% de las chicas y un 13% de los chicos experimentando dolor persistente.

El impacto del dolor de espalda en la vida diaria de los adolescentes

Para la mayoría de los adolescentes, el dolor de espalda no afecta significativamente a sus actividades diarias, como el deporte, el trabajo o las actividades escolares. Por lo tanto, no suelen buscar atención médica ni tomar medicamentos para aliviar el dolor. Sin embargo, hay un grupo preocupante de adolescentes que experimentan dolor persistente en la parte baja de la espalda, lo que les afecta negativamente en su vida diaria. Estos adolescentes requieren medicación, visitas médicas y modificaciones en sus actividades diarias y físicas, lo que puede llevar a absentismo escolar y laboral.

Bandera roja: cuando el dolor de espalda es un síntoma de una patología grave

Aunque en la mayoría de los casos el dolor de espalda en adolescentes no es causado por una enfermedad grave, en ocasiones puede ser un síntoma de una patología importante. Algunos signos de alarma incluyen el inicio repentino de un dolor severo en la espalda, dolor nocturno, fiebre, pérdida de peso inexplicada, déficits neurológicos y rigidez matutina que dura más de 30 minutos. Estos síntomas requieren una evaluación médica para descartar condiciones como tumores, trastornos inflamatorios o infecciones.

Factores físicos que contribuyen al dolor de espalda en adolescentes

Hipermovilidad articular

Aunque se creía que la hipermovilidad articular estaba relacionada con el dolor de espalda en adolescentes, estudios recientes han demostrado que no hay una relación directa. La hipermovilidad a los 14 años no predice el dolor de espalda a los 17 años. Por lo tanto, el "síndrome de hipermovilidad generalizada" no es un diagnóstico válido para el dolor de espalda en adolescentes.

Escoliosis

Contrariamente a la creencia popular, la escoliosis no causa necesariamente dolor de espalda en los adolescentes. Estudios han demostrado que los adolescentes con escoliosis tienen una prevalencia similar de dolor de espalda en comparación con aquellos sin escoliosis. Además, la gravedad de la curvatura de la columna vertebral no se correlaciona con la presencia de dolor.

Postura

Aunque se cree que una mala postura contribuye al dolor de espalda, la evidencia científica es limitada. Estudios han encontrado una relación débil entre sentarse con la espalda doblada y el dolor de espalda en adolescentes. Además, las posturas extremas de la espalda, ya sea en flexión o en extensión, pueden estar asociadas con el dolor de espalda.

Patrones de movimiento y resistencia muscular

Algunos estudios han demostrado que ciertos patrones de movimiento, como una posición de la columna más cercana al límite de flexión, pueden aumentar la carga en la columna vertebral y contribuir al dolor de espalda. Además, una resistencia muscular deficiente en la espalda y las piernas puede estar asociada con el dolor persistente en adolescentes.

Factores psicológicos y estilo de vida que influyen en el dolor de espalda

Creencias sobre el dolor de espalda

Las creencias individuales sobre el dolor de espalda pueden influir en el comportamiento y la respuesta al dolor. Estudios han demostrado que las creencias negativas, como la creencia de que el reposo es necesario cuando se tiene dolor de espalda, se asocian con una mayor modificación de las actividades y la búsqueda de tratamientos. Por otro lado, las creencias positivas se asocian con un menor índice de masa corporal y una mejor salud mental.

Salud mental

La salud mental juega un papel importante en el dolor de espalda en adolescentes. Se ha encontrado que una peor salud mental, caracterizada por comportamientos internalizados y externalizados, está asociada con el dolor de espalda y de cuello en adolescentes. Además, los perfiles de salud general en la adolescencia son predictivos del dolor de espalda en la adultez.

Factores sociales

El ambiente familiar y los eventos estresantes en la vida de un adolescente pueden influir en el desarrollo del dolor de espalda. Se ha observado que los comportamientos asociados con el dolor de espalda, como tomar medicamentos y evitar la actividad física, son aprendidos en el entorno familiar. Además, un mayor número de eventos estresantes se asocia con un mayor dolor de espalda en los adolescentes.

Implicaciones y recomendaciones

Desde una perspectiva de salud pública, es importante proporcionar información adecuada sobre el dolor de espalda en los adolescentes y desmitificar las creencias erróneas. Además, se deben implementar intervenciones de prevención que promuevan creencias positivas sobre el dolor de espalda y fomenten un estilo de vida saludable.

En términos de tratamiento, se recomienda un enfoque flexible y multidimensional que aborde los factores físicos, psicológicos y sociales que contribuyen al dolor de espalda en adolescentes. La educación, la restauración funcional y la adopción de un estilo de vida saludable son componentes clave de este enfoque.

En resumen, el dolor de espalda en adolescentes es un problema común pero complejo. Para abordarlo de manera efectiva, es necesario considerar una variedad de factores y personalizar el tratamiento para cada individuo. Con los enfoques adecuados, es posible aliviar el dolor de espalda y mejorar la calidad de vida de los adolescentes.

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