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La lumbalgia, también conocida como dolor de espalda baja, es una afección que afecta a un gran porcentaje de la población. Aunque existen diversas causas que pueden desencadenar este dolor, en la mayoría de los casos no se puede determinar la causa exacta. Sin embargo, algunas de las causas más comunes incluyen:

  • Alteraciones de la estructura de la columna vertebral, como hernias discales o degeneración de las articulaciones intervertebrales.
  • Contracturas musculares debido a sobrecarga mecánica o tensión.
  • Problemas degenerativos del disco intervertebral.
  • Fracturas por osteoporosis o traumatismos violentos.

Es importante destacar que, aunque se creía que la hernia discal era la principal causa de lumbalgia, estudios han demostrado que muchas personas pueden tener hernias discales asintomáticas.

Síntomas y prevención

El síntoma más común de la lumbalgia es el dolor localizado en la parte baja de la espalda. Este dolor puede irradiarse hacia otras áreas del cuerpo y estar acompañado de inflamación y contracturas musculares. En casos más graves, también se pueden presentar alteraciones de la sensibilidad y del movimiento.

Para prevenir la lumbalgia, es recomendable mantenerse físicamente activo y evitar el sedentarismo. Además, es importante adoptar una postura adecuada al realizar actividades cotidianas y evitar sobrecargar la espalda. Realizar ejercicios de fortalecimiento y estiramientos también puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar lumbalgia.

Tratamientos y diagnóstico

El diagnóstico de la lumbalgia se basa principalmente en la historia clínica y la exploración física del paciente. Aunque existen pruebas radiológicas y analíticas que pueden ayudar a determinar la causa del dolor, su uso solo se recomienda cuando los resultados se corresponden con los hallazgos de la exploración física.

En cuanto al tratamiento, se pueden aplicar diferentes medidas según la gravedad del dolor. En casos leves, se pueden utilizar analgésicos para aliviar el dolor. Si los analgésicos no son efectivos, se pueden prescribir antiinflamatorios no esteroideos. En casos más graves, se puede recurrir a la cirugía en casos específicos.

Además de los tratamientos farmacológicos, la fisioterapia juega un papel fundamental en el tratamiento de la lumbalgia. Los ejercicios terapéuticos, las terapias manuales y la electroterapia son algunas de las técnicas utilizadas para reducir el dolor y mejorar la función muscular.

Conclusión

La lumbalgia es una afección común que afecta a una gran parte de la población. Aunque en la mayoría de los casos tiene un buen pronóstico, es importante tomar medidas preventivas y buscar tratamiento adecuado para aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida. Mantenerse activo, adoptar una postura adecuada y realizar ejercicios de fortalecimiento son algunas de las medidas que pueden ayudar a prevenir y tratar la lumbalgia de manera efectiva. Recuerda siempre consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado. ¡No dejes que el dolor de espalda limite tu vida!

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